REFLEXIÓN EN LA II SEMANA DE CUARESMA

Al comienzo de la Cuaresma todos nosotros, como creyentes y como hermanos de nuestra Hermandad, estamos invitados a acompañar espiritualmente a Jesús en el desierto.

Estos cuarenta días son para nosotros un verdadero camino de conversión y de fe en nuestra vida espiritual, en nuestra vida como cristianos. Camino que comenzamos el pasado Miércoles de Ceniza con el gesto de la imposición de la ceniza y que hoy, en la liturgia de este primer domingo de Cuaresma nos vuelve a recordar aquellas palabras que resonaron en nuestros corazones el pasado miércoles “convertíos y creed en el Evangelio”.

La liturgia de este día nos muestra el camino interior de Jesús en el desierto y las tentaciones que debió pasar en este tiempo. Del desierto Jesús sale listo para comenzar su misión evangelizadora, no sólo para expulsar los demonios o para curar a los enfermos, sino para mostrarnos el camino de la verdadera fe, el camino que nos llevará al Dios de Vida.

Las primeras palabras que escuchamos de labios de Jesús en el evangelio según san Marcos son una llamada a la conversión y a la fe. Ya sabemos que conversión y fe son como las dos caras de la misma moneda, no se pueden separar. La conversión es la vuelta a Dios; es un don, una gracia que nos hace crecer en nuestra vida, siendo consciente que nadie puede convertirse sólo con nuestras propias fuerzas sino como un verdadero regalo de Dios.
Cada mañana hay que volver iniciar el camino de la confianza, hay que poner nuestro gps espiritual hacia Dios, para que podamos hacer realmente su voluntad.

La Cuaresma puede ser un tiempo decisivo para avanzar en la conversión y para fortalecer nuestra fe. No nos desanimemos ante la tentación de alejarnos de Dios, sabemos que Dios nunca se alejará de nosotros.

Que en este día podamos repetir con verdadera fe las palabras del salmista “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador”.

Feliz camino de conversión.

NHD. Manuel Sánchez García. Diputado de Formación