Compartimos la reflexión de N.H.D. Manuel Sánchez, vocal de cultos y formación, para este primer domingo de Adviento.

Primer domingo de Adviento.
Una nueva espera.

Comenzamos un nuevo año litúrgico en la celebración de este primer domingo de Adviento.

Ya sabemos que este tiempo de Adviento en el que nos preparamos para celebrar y recordar el nacimiento de Jesús, nos ponemos ante el Señor en la liturgia dominical para reconocemos limitados y necesitados de su ayuda.

Esperamos del Señor su misericordia y su perdón; esperamos que su luz ilumine nuestras vidas en este tiempo tan extraño que nos está tocando vivir donde a veces tenemos la sensación que solo brillan las tinieblas en nuestro mundo; esperamos que su amor toque nuestros corazones para dejarnos llevar a su proyecto de vida; esperamos y le pedimos que la próxima Navidad traiga para todos un mensaje de esperanza y de fraternidad para todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Esperamos que la alegría de saberle junto a nosotros nos lleve a alabarle y a ser capaces de anunciar que Dios no nos ha abandonado.

Toca esperar, toca abrir nuestros corazones, toca preparar el camino al Señor, toca fiarnos de Él. Estemos en vela esperando que el Dueño de la Viña aparezca y entonces brillará su rostro y todos nosotros veremos entonces la Salvación de Dios.

Abramos nuestro corazón y nuestra vida a la nueva presencia de Dios.

Feliz espera, feliz Adviento.

Un saludo en Cristo Despojado y en nuestra Madre del Dulce Nombre.

Categorías: Despojado

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