Compartimos la reflexión de N.H.D. Rafael Navarro para este segundo domingo de Adviento.

Luz que vence las tinieblas.

En esta segunda semana de Adviento percibimos ya como la Navidad se va acercando, aunque de una manera tan distinta a las de otros años. Todos reconocemos la dificultad de estos tiempos marcados por la pandemia y por tanto sufrimiento, desesperanza y tristeza en el mundo y en las personas. Y, sin embargo, celebrar las fiestas cristianas es celebrar la Alegría que nunca decae y descubrir que nuestra vida tiene motivos sobrados para la alegría, a pesar de todo lo que podamos vivir en este valle de lágrimas.

Sí, mis queridos hermanos del Despojao. En medio de tanta oscuridad brilla la Luz de Cristo. Tener al Señor cerca, con nosotros, es saber que no estamos solos en el camino duro de esta vida, que su Amor nos sostiene y que su Espíritu nos impulsa a seguir adelante, superando los obstáculos en nuestro caminar. Y es Jesús el nombre de esa Alegría que nunca acaba.

En el segundo Domingo de Adviento Juan Bautista, el precursor, es quien nos señala a Aquel que es fuente de Alegría y de Esperanza; nos indica que es Jesús esa Luz que vence la tiniebla y que llena los corazones de toda la humanidad. Vamos a dejar que en este Adviento empiece a alborear en nuestras vidas; abramos de par en par nuestra existencia al Señor que viene para salvarnos.

Preparemos el camino porque ya está cerca la Luz que vence nuestras tinieblas.

Rafael Navarro. HJD

Categorías: Despojado

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